Diversión Católica

    Luz del Mundo

     
    Jesús: “Mientras estoy en el mundo soy luz del mundo” (Jn 9,5)
     
    El cristiano: “Vosotros sois la sal de la tierra; vosotros sois la luz del mundo” (Mt 5,13-14).
     
    "Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas."
    Juan 12:46
     
    "Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas.... Lucas 12:3
     
    “Si das al hambriento lo que deseas para ti y sacias al hombre oprimido, brillará tu luz en las tinieblas, y tu oscuridad se volverá como la claridad del mediodía” Isaías 58:10
     
    “Tu ojo es la lámpara de tu cuerpo. Si tu ojo recibe la luz, toda tu persona tendrá luz; pero si tu ojo está oscurecido, toda tu persona estará en oscuridad” Lc. 11:34
     
    “Procura, pues, que la luz que hay dentro de ti no se vuelva oscuridad” Lc. 11:35
     
    “Si toda tu persona se abre a la luz y no queda en ella ninguna parte oscura, llegará a ser radiante como bajo los destellos de la lámpara” Lc. 11:36
     
    “… la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas” Jn 3:19
     
    “Pues el que obra el mal odia la luz y no va a la luz, no sea que sus obras malas sean descubiertas y condenadas” Jn 3-20
     
    “Pero el que hace la verdad va a la luz, para que se vea que sus obras han sido hechas en Dios” Jn 3-21
     
    Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo" (Mateo 5, 16)
     

    SALMO 26 (Primera parte)
    Confianza en Dios ante el peligro

     

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    1El Señor es mi luz y mi salvación,
    ¿a quién temeré?
    El Señor es la defensa de mi vida,
    ¿quién me hará temblar?

    2Cuando me asaltan los malvados
    para devorar mi carne,
    ellos, enemigos y adversarios,
    tropiezan y caen.

    3Si un ejército acampa contra mí,
    mi corazón no tiembla;
    si me declaran la guerra,
    me siento tranquilo.

    4Una cosa pido al Señor,
    eso buscaré:
    habitar en la casa del Señor
    por los días de mi vida;
    gozar de la dulzura del Señor,
    contemplando su templo.

    5Él me protegerá en su tienda
    el día del peligro;
    me esconderá en lo escondido de su morada,
    me alzará sobre la roca;

    6y así levantaré la cabeza
    sobre el enemigo que me cerca;
    en su tienda sacrificaré
    sacrificios de aclamación:
    cantaré y tocaré para el Señor.

    SALMO 26 (Segunda parte)

    Oración del inocente perseguido

     

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    7Escúchame, Señor, que te llamo;
    ten piedad, respóndeme.

    8Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro».
    Tu rostro buscaré, Señor,
    9no me escondas tu rostro.

    No rechaces con ira a tu siervo,
    que tú eres mi auxilio;
    no me deseches, no me abandones,
    Dios de mi salvación.

    10Si mi padre y mi madre me abandonan,
    el Señor me recogerá.

    11Señor, enséñame tu camino,
    guíame por la senda llana,
    porque tengo enemigos.

    12No me entregues a la saña de mi adversario,
    porque se levantan contra mí testigos falsos,
    que respiran violencia.

    13Espero gozar de la dicha del Señor
    en el país de la vida.

    14Espera en el Señor, sé valiente,
    ten ánimo, espera en el Señor.